Extra Gran Fondo, más equilibrio

Hemos dado otro pequeño retoque al recorrido de A Gran Bikedada. El segundo desde sus comienzos en 2014. Hablamos de pequeños retoques porque para nosotros está clara la fisonomía de una prueba con alma de clásica, aunque sea con bicicleta de montaña.

Una clásica es una prueba en la que hay que dominar muchas facetas en una misma jornada: combinar muy distintas multiplicaciones -plato grande, plato pequeño-, rodar en solitario o a rueda.

La primera modificación fue en 2016, al llevar la subida a Amoedo por la parroquia de Castiñeiras, después de cruzar el río Alvedosa. Con ella reducíamos también el tramo de asfalto y dábamos un punto más de exigencia al gran fondo y al fondo.

El Extra Gran Fondo llega con la intención de equilibrar más el recorrido, sin apartarnos del esquema tradicional y sin añadir una dureza excesiva. Para el trayecto de vuelta a Vigo considerábamos oportuno buscar un “algo” donde hubiese que volver a quitar el plato y meter marchas cortas, sin añadir una excesiva dureza, pues si por eso fuese bastaría con trazar la ascensión un poco más adelante: más corta pero bastante más exigente.

Dicen que es el ciclista quién hace una prueba dura, y así suele ser. Hablamos de mucha o poca pendiente, pero la cuestión es emplear una corona menos que el compañero sin perder cadencia. Esa pendiente la estaremos haciendo automáticamente más dura. Cuántas veces hemos escuchado eso de “si quieres disputar, ahí no puedes emplear más de un 21, 19… o lo que sea”.

No, no está en nuestra intención endurecer el recorrido –siempre lo puede hacer por su voluntad el participante, marcándose un ritmo un poco más alto-, sino dar más opciones para que cada cual elija el grado de dificultad al que quiere enfrentarse.

Eso lo consigue el Extra Gran Fondo, porque a quien se le estaba haciendo un poco larga la distancia de fondo y le pedía un poco más al medio fondo, encuentra ahora esa posibilidad; a quienes llegando del gran fondo en grupo quieren un “duty free” donde gastar la última calderilla de energía camino de meta, esa subida -corta y amplia- se lo permite.

Todo ello, como decíamos antes, sin apartarnos del esquema tradicional, porque el participante que lo desee, podrá ir por la ruta de siempre en los kilómetros finales. Ofrece, ademas, una última bajada técnica y una espectacular vista sobre la ría de Vigo y las Illas Cíes.

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